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Mapa de África
Viajando por …
Una calle de Nairobi con matatus
Kenia Nairobi

Nairobi, tierra de románticos aventureros

By on 18 diciembre, 2021

Un viaje de 24 días por Kenia, primera parte

Le tenía ganas a este país, muchas ganas. He cambiado mi billete soñado varias veces porque siempre había un destino más interesante para Xaquín, Etiopía, Burkina, etc. Para mi, Kenia siempre ha sido un sueño porque representa la esencia de África.

Los días previos han sido excitantes preparando el viaje, la sensación de marchar, inquietud por lo desconocido e incierto, fascinación por descubrir, nostalgia por lo nunca visto, euforia por una nueva aventura, abandonando la confortabilidad de la absurda rutina.

El único obstáculo por lo que no hemos venido antes a Kenia ha sido el turismo. No teníamos ningún interés en conocer un país entre legiones de «guiris» bajando de un autobús con sus cámaras en mano a fotografiar todo lo que se les ponga por delante sin empaparse del país, conocer a su gente o importarles algo lo que dejan tras él. Una forma maravillosa de perderse el embrujo de África.

Volamos a Paris con Air France para conectar con Nairobi. Es el momento. El Covid ha hecho que el común de los mortales, no se atrevan a salir de sus espacios de seguridad. A nosotros nos proporciona las alas que necesitamos para por fin realizar mi sueño aplazado.

Volver a África, a Kenia

Tengo demasiadas expectativas. El vuelo ha sido fantástico aunque hemos llegado a Nairobi agotados y de noche. Nos instalamos en el «Best Western Plus Meridian Hotel» en el corazón del viejo Nairobi.

4 de septiembre

«The Best Western Plus Meridian Hotel» tiene una buena relación precio, calidad. La piscina se encuentra cerrada por el Covid y el restaurante también. Hemos pillado un sandwich por los pelos. La habitación limpia y confortable pero no es lo que busco. Quiero un hotel colonial, antiguo y con sabor británico.

La compañía safari.com es la compañía más famosa de Nairobi para telefonía y datos de Internet. Necesitamos una SIM local y datos. Conseguirlo ha sido rápido, está claro que este país funciona. Igual de sencillo ha sido la entrada a Kenia en el aeropuerto, cosa de cinco minutos, a pesar del Covid, nada que ver con otros países de África donde todo se complica hasta lo inimaginable.

Nos cambiamos de hotel. Hemos elegido el «The King Post Hotel». Es un hotel bonito que parece un castillo de arquitectura swahili con elementos árabes, portugueses e indios. Son apartamentos con todas las comodidades. Nada más instalarnos, la primera sorpresa, el hotel está vacío, piscina, bar y restaurante cerrados por Covid. Nos quedamos de piedra. Estamos más solos que la una. En Kenia ahora no hay turismo. El gran Kenia esta vacío. Nuestro avión de Air France venía sin gente y en los hoteles no hay nadie, a pesar de que alguna mema a la que preguntamos desde España nos dijo que estaban al 70 por cien, mentira, no hay turistas. The King Post Hotel» tampoco es lo que busco.

Esto es lo que pasa por no ocuparse de mejorar un viaje y dejarlo todo para la tarde antes.

Una calle de Nairobi

Nos ha invitado a cenar un amigo de Alberto, nuestro gran amigo Alberto al que conocimos en el Congo. Se llama AJ y es un empresario español que siempre ha tenido proyectos en África. La cita es en su casa de Nairobi a las 17:30 para una cena fría, también estará su mujer.

En un uber (aquí funcionan de maravilla), nos movemos por esta ciudad. Los uber son rápidos, no tienes sorpresas de última hora tan frecuentes en África y te llevan a todos los sitios. AJ vive en un barrio residencial precioso, exuberante donde desde el taxi te vas dando cuenta de la belleza inenarrable de este país.

No doy crédito a lo que veo, árboles centenarios, bellos y vetustos, tamarindos, robles, jacarandas azules, acacias enormes, arbustos con flores de colores, una vegetación indescriptible. Es una belleza arrolladora. Nos ha costado encontrar su casa, más bien su mansión entre murallas inexpugnables de protección. Nos abre la puerta el mayordomo y nos hace esperar a AJ con una copa de cava en una inmensidad de vegetación fantástica. Que maravilloso lugar y que fabulosa casa donde vivir. Tras unos minutos viene AJ con aire deportivo y afable. Es alto, campechano, amigable y atento. Empezamos a hablar. La conversación fluye y fluye sin dejar de hablar de África.

La cena transcurre tranquila y agradable. Son interesantes, gente de mundo, difícil de encontrar en nuestra sociedad de confort. Estoy cómoda, me doy cuenta de que tengo historias para aburrir de este gran continente.

Dejamos a AJ tras una agradable sobremesa en su jardín al calor de una hoguera. Una noche africana para no olvidar.

Nairobi me fascina con su ritmo frenético lleno de vida

Los matatu o autobuses de transporte público recorren la vibrante ciudad. Hay tiendas por todas partes, pequeños establecimientos típicos del Índico. La influencia india ha dejado su impronta en Nairobi.

Nairobi la ciudad que vibra

Gente apresurada, unos van al trabajo, otros transportan diferenes productos y mercancias, los hay que venden lo que se tercia. Hay pedigueños apostados en las esquinas, madres agobiadas y niños que van al colegio uniformados. Además, algún precioso edificio colonial se eleva con dignidad entre rascacielos, cafeterías, tiendas, peluquerías, pastelerías, todo existe en esta desquiciada ciudad.

Los Matatus

Lo que más me ha sorprendido de Nairobi son los matatus. Había oído hablar de los matatus (autobus o minibus) que traslada a la gente en la ciudad apiñada en su interior. Los hay en todos los países africanos pero en Nairobi son diferentes. La imaginación y creatividad de los keniatas deja aquí su huella de color y vida.

Una calle de Nairobi Kenia

Cada matatu es un espectáculo, ninguno se parece al anterior, cada uno tiene su temática. Hablan de fútbol, baloncesto, de corredores keniatas, todos los deportes se reflejan en sus maravillosas pinturas. Religión, creencias, supersticiones. También sirven para trasmitir información, anuncian, difunden, comunican, divulgan y publicitan.

Matatu en Nairobi Kenia

Son divertidos, llenos de colorido, reflejo de una sociedad que palpita y siente. Desprenden imaginación, talento, agudeza, creatividad y chispa.

Riete de los graffitis de Londres

Dibujo de un matatu en Nairobi Kenia

Esto es un mundo de mensajes y códigos que se trasmiten de un vistazo al transeunte, al peatón, al niño, a la madre, a todo el que se cruza con un matatu.

Un matatu en Nairobi Kenia

Además, significan una protesta social, critican la ablación, la corrupción de los políticos, etc. Son la esencia de Nairobi. En Nairobi, los matatus merecen un capítulo aparte.

Matatu en Nairobi con motivos religiosos Kenia
Matatus en Nairobi

5 de septiembre

Nairobi, tierra de soñadores aventureros

Nairobi le debe su nombre a un riachuelo donde los pastores masai llevaban su ganado a abrevar y que llamaban «Engoye Niarobe«, que significa sitio de agua fría. La ciudad no tiene más de un siglo. Se encuentra en territorio donde convergen tierras de kikuyos y de masais.

En 1896, los ingleses construyeron Fort Smith, un emplazamiento militar para la protección del ferrocarril convirtiendo a Nairobi en un almacén ferroviario. Los alrededores de la estación de ferrocarril y de los almacenes se poblaron de tiendas de campaña y se construyeron las primeras viviendas.

En 1902, un tal Tommy Wood abrió un pequeño hotel. También ese año llegó el primer automóvil y se creó una fuerza de protección, el Tercer Batallón del King’s African Rifles, dirigido por oficiales británicos. Seguían llegando colonos atraídos por la extraordinaria calidad de la tierra.

Los primeros pioneros británicos eran hijos de la nobleza, y del ejercito, gente educada en Eton, Oxford y Cambridge. Eso si, todos tenían un espíritu romántico. Construirían la aristocracia de la nueva colonia.

Aquellos pioneros buscaban una vida emocionante y distinta

Una mezcla de romanticismo, sed de aventura, deseo de hacerse rico y un contacto directo con los animales salvajes y la caza fueron los alicientes que hicieron posible el gran sueño africano.

En ese tiempo en Nairobi crecía la riqueza y la ciudad intentaba ser una metrópoli digna del hombre blanco. Los fines de semana se llenaba de granjeros y cazadores que se acercaban a la urbe para divertirse.

Junto a los colonos europeos convivía la población india que formaba un núcleo de unas siete mil personas en todo el país. Los índios habían llegado como peones para trabajar en el Tren Lunático (el tren que uniría el Índico con el Lago Victoria) habiendo sido reclutados entre las castas inferiores de la India. Muchos habían abierto pequeños negocios. Los blancos los consideraban inferiores, y los indios consideraban a los nativos negros una raza inculta y primitiva.

Aquel increíble mundo colonial entró en crisis con el estallido de la Primera Guerra Mundial aunque su final se retrasaría medio siglo.

Hoy día permanece en Nairobi ese pequeño comercio indio tan peculiar de pequeñas tienduchas e increíbles olores a especias.

Nos cambiamos de hotel de nuevo porque el The King Post se encuentra bastante aislado aparte de estar vacío.

The Stanley Hotel

Nos trasladamos al «Stanley Hotel,» uno de los primeros hoteles de Kenia.

Actualmente llamado «Sarova Stanley» . Se encuentra en el casco antiguo del viejo Nairobi. El Hotel Stanley se abrió en 1902 con el nombre de Hotel Victoria. Tenía cuatro habitaciones encima de la tienda de Tommy Wood (un pionero comerciante). Nairobi en ese momento no era más que una parada de trenes.

The News Stanley en Nairobi

Lleva el nombre de Sir Henry Morton Stanley, el explorador galés que tuvo entre otras cosas, la misión de encontrar a David Livingstone.

El hotel es absolutamente precioso con el aire, sabor colonial y británico que estoy buscando. Sus maravillosos salones están llenos de fotografías de la época colonial. Me recuerda al Victoria Falls Hotel de Zimbabwe (salvando las distancias).

The Stanley Hotel

Nos vamos a quedar dos días. Este es un hotel para disfrutar.

Una vez instalados en el Stanley Hotel, en un uber nos vamos a la auténtica casa donde vivió Karen Blixen, la autora del libro «Out of África».

La casa de Karen Blixen en Nairobi

El barrio donde se encuentra la casa de Karen Blixen es una zona residencial situada a 10 km de Nairobi. El gobierno keniata ha convertido su casa en un museo. Esta zona es una de las más bellas de la ciudad llena de magníficas mansiones rodeadas de jardines, praderas, árboles y flores.

La Casa Museo Karen Blixen se encuentra «al pie de las colinas de Ngong». Es la casa donde vivió la escritora danesa, autora de «Out of Africa» (1937) donde narra de forma brillante la vida en su finca de café durante los años que vivió en Kenia.

Las colinas de Ngong se ven perfectamente desde la fantástica terraza de su casa. Además, «Out of Africa» (Memorias de África en castellano) es el nombre de la película estadounidense que en 1985 dirigió Sydney Pollack, protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford basada en el libro.

Casa Museo de Karen Blixen en Nairobi

Karen Blixen en África

En el libro, Karen describe su vida en Nairobi (donde ella y su marido se establecieron como colonos pioneros), con las siguientes palabras:

«La principal caracteristica del paisaje y de tu vida allí era el aire. Al recordar tu estancia en las Tierras Altas africanas te impresiona el hecho de haber vivido durante un tiempo en el aire. Lo habitual es que el cielo tuviera un aire azul pálido o violeta con una profusión de nubes poderosas, ingravidas, siempre distintas, encumbradas y distantes, pero también tenía un vigor azulado y a corta distancia coloreaba con un azul intenso y fresco las cadenas de colinas y los bosques. A mediodía, el aire estaba vivo sobre la tierra, como una llama; centelleaba, se ondulaba y brillaba, como agua fluyendo, reflejaba y duplicaba todos los objetos, creando una gran Fata Morgana. Allí arriba respirabas a gusto y absorbías seguridad vital y ligereza de corazón. En las Tierras Altas te despertabas por la mañana y pensabas: estoy donde debo estar.»

La casa está exactamente igual que en la película de Pollack. El dormitorio decorado en colores cálidos, el comedor con la porcelana que tanto gustaba a Karen. El menú que eligió para cenar cuando la visitó el Principe de Gales durante su viaje a Nairobi. La bañera, el cuarto de Borg su marido, el rejoj cucú, la cocina, la biblioteca. Absolutamente maravilloso. Una emoción difícil de explicar.

La vida y obra de Karen Blixen siempre me han fascinado

El museo está muy bien organizado. A la entrada te adjudican un guía que en una maravillosa explanada desde donde se observan las colinas de Ngong, te explica con pelos y señales, la vida de Karen, biografía, anécdotas y curiosidades, etc. Es absolutamente fantástico.

La Casa Museo de Karen Blixen en Nairobi Kenia

Nairobi me está enamorando a pasos acelerados

Siempre quise conocer Nairobi y mis expectativas eran altas, no me ha decepcionado sino todo lo contrario. La gente, la vida de la ciudad, la historia y su pasado colonial me interesan. Saboreando el casco viejo aún se puede disfrutar de las escasas edificaciones de la época colonial que asoman con orgullo y dignidad entre modernos bloques evocando el Nairobi de Karen Blixen polvoriento y genuino. Nairobi es una ciudad llena de vida.

Un edificio colonial en Nairobi

Pasear la ciudad, deleitarse con su frenesi aunque sea domingo y disfrutar en el Hotel Stanley, es un lujo.

Nairobi es una ciudad que como otras ciudades africanas en cuanto empieza a caer la noche, la gente desaparece. La ciudad se convierte en peligrosa. Los zombis de la oscuridad toman posiciones. Es hora de irse al hotel.

6 se septiembre

Tengo muchos planes para Nairobi pero el tiempo se me escapa de las manos. Antes de comenzar los safaris de mañana quiero conocer el Museo del Ferrocarril.

El Museo del ferrocarril de Nairobi

The Nairobi Railway Museum es un museo ferroviario junto a la estación de tren de Nairobi. Fue inaugurado en 1971.

El museo es muy interesante. En el exterior, en unas decrépitas vías se encuentran las antiguas locomotoras utilizadas por el «Tren Lunático» a lo largo de su historia. Son absolutamente maravillosas. El «Tren Lunático» unía la ciudad de Mombasa, en la costa de Kenia, con el Lago Victoria (Uganda) y ha sido considerado como el tren más romántico del continente africano.

Entre las viejas locomotoras se encuentra la que Pollack eligió para el rodaje de «Memorias de África»

Locomotora de vapor utilizada en la pelicula de Pollack Memorias de Africa

Emociona reconocer la máquina de vapor y el vagón donde Karen (Meryl Streep) viajaba camino de Nairobi por primera vez. Allí, en mitad de la sabana, el tren se detiene y se produce el encuentro entre Karen y Denys Finch-Hatton (Robert Redford), el gran amor de su vida. Karen en la película se muestra ofuscada por si su porcelana de limoges corre algún peligro, mientras Denys, gran cazador, descarga del tren unos colmillos de elefante.

Además, el interior del museo exhibe farolas, señales, campanas de bronce, teléfonos, pértigas que se enganchaban a los cables para la comunicación entre estaciones, y viejas máquinas expendedoras de billetes. Son los viejos objetos empleados por el servicio del «Tren Lunático». Una increíble colección de fotos sobre la historia y construcción del tren para acabar la fantástica visita.

El museo del Ferrocarril sigue el mismo protocolo que la casa de Karen Blixen. Con el ticket de entrada, te adjudican un guía que te explica minuciosamente cada objeto, mapa, vitrina y foto del museo. Nos ha tocado una chica menuda y dispuesta que no para de narramos cada detalle. Es estupenda ella y el museo.

Al más puro estilo británico, los keniatas han aprendido de la vieja colonia. Todo meticulosamente conservado, la historia bien custodiada.

Trabajadores del Tren Lunático

Pero lo más impactante de este museo es la historia de los dos leones de Tsavo que se merendaron a más de cien obreros indios durante la construcción de un puente del «Tren Lunático» a su paso por el río Tsavo y cuya narración está muy presente en las reseñas del museo.

El tren lunático y los leones devoradores de hombres

El «Tren Lunático» unía la ciudad de Mombasa, en la costa de Kenia, con el Lago Victoria (Uganda)

El nombre de «Tren Lunático», le viene no solo por la disparatada ingeniería que hubo de emplear, sino también por los frecuentes ataques de animales salvajes a los trabajadores.

Cuando Londres decidió convertir en Protectorado el territorio de Uganda, el tendido de una vía férrea entre la costa y los lagos se hizo imprescindible. En 1893 el plan estaba aprobado.

Tras la aprobación por el Parlamento de Westminster, George Whitehouse, un ingeniero nombrado jefe de la obra, llegaba a Mombasa, y en enero de 1896, los primeros 350 peones indios. Eran conocidos con el nombre de coolies y pertenecían a las castas inferiores de la India. A finales de ese mismo año, superaban los 4000 y dos años después los 13.000. Los ingenieros ingleses no querían emplear a nativos negros nada más que como porteadores, pues los consideraban holgazanes y vagos.

En cinco años finalizaron la construcción de los 926 kilómetros que unían Mombasa y Port Florence (lo que hoy en día es Kisumu) dejando atrás más de 2400 víctimas mortales por distintas enfermedades, cólera, malaria, mosca tse-tsé, escorbuto, disentería o ataques de tribus locales y de animales.

Trabajadores del Tren Lunático

Nada de esto detuvo la construcción del ferrocarril. Fueron dos leones, los que estuvieron a punto de colapsar el tendido de la linea de Uganda.

El coronel J.H Patterson llegó a Mombasa en 1898. Su misión era dirigir la construcción de un puente sobre el río Tsavo. Tan solo dos días después de su llegada dos coolies desaparecieron de sus tiendas de campaña y sus cadáveres no fueron encontrados.

Tres semanas después, otro peón fue atacado por un león mientras dormía. El hombre peleo con la fiera, pero no pudo evitar ser arrastrado fuera del campamento, donde el felino acabo cepillándoselo.

Los trabajadores construyeron vallas de arbustos espinosos en torno a los campamentos para mantener alejados a los devoradores de hombres, todo era inútil.

Patterson decidió cazar a los asesinos pero había muchos campamentos dispersos y cada día atacaban en un lugar diferente.

Los leones se hicieron más precisos y audaces. Nada los detenía. Se aceraban a los campamentos silenciosos provocando el pánico entre los indios.

Patterson multiplicó las guardias nocturnas pero la osadía de los leones iba en aumento.

Cada semana se producían por lo menos, un par de ataques de las fieras y el pánico dominaba la vida de los trabajadores.

Cartel de los dos devoradores de hombres de Tsavo

Una noche, el oficial del distrito, Muster Whitehead fue atacado y herido por la espalda, mientras que su criado tuvo menos suerte, los leones se lo llevaron y lo devoraron.

Varios cazadores llegaron para matar a los leones. No lo consiguieron y Patterson volvió a quedarse solo.

El pánico se apoderó de nuevo de los campamentos. Los coolies desertaban, los peones decidieron ir a la huelga mientras los leones no fueran abatidos.

Dos leones habían provocado una huelga general

Patterson decidió esperarlos subido a un andamio de cuatro metros de altura. No había luna.

El león apareció al atardecer detectando a Patterson y dando vueltas alrededor del andamio. Patterson estaba aterrado. Dos horas duró el terrible asedio. Patterson le disparó dos veces. En la oscura noche, así quedo la cosa pero al día siguiente, el hombre vio un gran león muerto bajo el andamio. No tenía melena, característica de los leones de esa zona de Tsavo.

Pero quedaba el otro asesino que apareció unas noches después de la muerte de su compañero. Patterson se hizo con otro andamio esperando al angelito que apareció logrando esta vez escapar.

El 27 de diciembre, el león atacó otro campamento e intento alcanzar a unos obreros que se habían subido a unos árboles.

Esa noche, Patterson esperó en uno de esos árboles. El león apareció y Patterson le disparó varias veces pero de nuevo, consiguió huir. Al amanecer, Patterson siguió una huella de sangre y se encontró al león herido rugiendo de furia. Finalmente logró acabar con el segundo devorador de hombres.

La huelga cesó y los trabajadores reanudaron el trabajo. Las garras de los devoradores fueron cortadas y expuestas como trofeos.

A pesar de haber acabado con los dos devoradores de hombres, los ataques de leones no cesaron en la historia del «Tren Lunático»

Los dos leones que mató Patterson en Tsavo están hoy día en el Museo de Historia Natural de Chicago.

El devorador de Kima

The Nairobi Railway Museum, además, custodia el vagón donde fue asesinado el superintendente de la policía del Tren Lunático a su paso por Kima en 1900. Se llamaba Charles Henry Ryall.

Kima es una estación de poca importancia a unas sesenta y nueve millas de Nairobi. En aquel momento, allí no existía mas que el edificio de la estación, las vías y la sabana.

Después de acabar con los leones de Tsavo se habían producido más ataques de leones a trabajadores pero en Kima, las cosas estaban peor. Un devorador de hombres había matado un mes antes a un empleado indio encargado del cambio de agujas, después a un capataz negro y unos días después asesinó a varios sirvientes africanos en la estación.

Ryall regresaba de Mombasa pero decidió (como era también cazador) quedarse esa noche a intentar matar a la fiera. Viajaba con dos personas más. Ordenó instalar su vagón de inspección en una vía muerta a unos veinte metros del edificio de la estación para esperar la llegada del devorador de hombres. Con él se quedaron sus dos acompañantes y decidieron hacer tres turnos de vigilancia. El primer turno fue tranquilo, el siguiente le tocaba hacerlo a Ryall. El vagón tenía tres compartimentos, Ryall se quedó en el que daba acceso a una plataforma dejándola abierta y mirando por la ventanilla pero debió quedarse dormido. El león estaba cerca y subió en silencio a la plataforma alcanzando a Ryall que murió en cuestión de segundos con el cuello partido por las mandíbulas del león. Los otros dos hombres se pudieron salvar.

Es increíble que el mismo vagón siga intacto desde entonces conservándose como si fuera ayer.

Vagon donde el devorador de hombres asesino al ingeniero Ohara

Mañana nos vamos nueve días de safari. Es lo único que he contratado, el resto lo dejamos a la improvisación.

Dos días en Samburu Reserva, otros dos días en el lago Naivhasa y cuatro días para la joya de la corona, Masai Mara.

Tenemos que comprar avituallamiento para los lodges, en los que vamos a estar. Unos vinitos para poder saborearlos en nuestra tienda de campaña por las noches. Nos recoge mañana nuestro driver y guía a las siete de la mañana.

Dejamos Nairobi y lo poco que nos ha dado tiempo a ver en esta maravilla de ciudad.

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