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Mapa de África
Viajando por …
Un puesto de verduras en una calle de Adis Abeba
Adis Abeba Diario de viaje Etiopía

Adis Abeba, la ciudad que significa “Flor nueva”

By on 22 abril, 2021

Adis Abeba, la tercera ciudad más alta del mundo

Adis Abeba es la capital y ciudad más poblada de Etiopía. Situada al pie del Monte Entoto se encuentra a una altitud de 2.400 m sobre el nivel del mar. Es la ciudad más alta de África y la tercera del mundo.

Es una metrópoli difícil de describir muy diferente al resto de ciudades africanas. No es una ciudad antigua ya que fue fundada en 1887 por el emperador Melenik II y su mujer la emperatriz Taitu.

En Adis Abeba nació la OUA (Organización para la Unión Africana) y hoy es la sede de la Unión Africana.

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La ciudad es rara, extraña, fea y destartalada, un desatino urbano, si se compara con otras urbes del continente negro.

Una ciudad muy poblada con gente por todas partes. La venta callejera abarrota plazas y avenidas: ropa interior, zapatos, zapatillas, neumáticos, libros, madera, hierro, leña, etc.

Una ciudad sin terminar, repleta de edificios a medio construir

Edificios a medio construir en Adis Abeba

Adis Abeba es una ciudad diferente. Moderna y populosa como el Cairo, pero atestada de edificios en construcción, bloques con los hierros de sujeción del hormigón al aire pero sin obreros a la vista. El tráfico es terrorífico acabando con tu paciencia. Un permanente atasco paraliza la ciudad cada día.

No iba a ser diferente Adis a otras ciudades africanas donde se da por sabido que el automóvil tiene preferencia siempre sobre el viandante. Los pasos de cebra y semáforos no sirven para nada, los conductores aceleran como fieras en cuanto te ven hacer intención de cruzar la calle.

Vendedores por las calles de Adis Abeba

Lo mejor contratar un Rider, una especie de Uber que funciona francamente bien. Rider ayuda a quitarte el estrés que supone la lucha cuerpo a cuerpo con los taxistas de cualquier país africano.

Nunca he visto una ciudad con más pordioseros y menesterosos que Adis Abeba

La ciudad está llena de mendigos, niños miseros, viejos tullidos, mujeres y ciegos con sus lazarillos. La gente duerme en la calle, abandonados de todo y de todos. A cada paso, hay un desarrapado que a nadie importa. Es muy impactante. Al haber miseria hay buscavidas y la ciudad resulta peligrosa y siniestra pero siempre interesante.

Al caer la tarde, Adis se llena de zombis sobre todo madres con niños a la espalda buscando un rincón donde dormir. Es estremecedor. Una atmósfera turbadora e inquietante impregna la ciudad.

Un mendigo en Adis Abeba

La emperatriz Taitu y la fundación de Adis Abeba

La fundación de Abis Abeba es tan evocadora como lo es, la reina Taitú Betul, consorte del emperador Melenik II. “Taitú” convenció a su marido para crear la nueva Adis junto a un manantial de agua caliente. En honor a las acacias que crecían en el entorno, Taitú decidió que la ciudad se llamaría, Adis Abeba que en lengua amarica significa “Nueva Flor“.

2 de diciembre

El conflicto de Tigray

Estamos en esta ciudad para conocer “un conflicto olvidado“, lo que está ocurriendo en Tigray.

Nos acompaña un fixer y un conductor de Tigray. Su ayuda nos está resultando esencial para rastrear los testimonios de ciudadanos oriundos de esta región.

La Región de Tigray es la más septentrional de las diez regiones étnicas de Etiopía. Su capital es Mekele que limita al norte con Eritrea (independiente de Etiopía desde 1993)​.

La comunidad tigriña solo representa el 6% de la población etíope (de unos 110 millones), pero su partido, el Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF) dominó durante décadas la federación de partidos multiétnica de Etiopía. Hasta que llegó al poder en 2018 “Abiy Ahmed“, de la etnia oromo, con intención de superar esta división.

El distanciamiento entre ambas partes ha acabado en conflicto después de que el Gobierno acusara al TPLF de armar milicias y de atacar una base militar. El ejército respondió en una guerra en la que no hay cifras oficiales de víctimas, pero que ha causado la huida de decenas de miles de personas a Sudán.

Nos vamos a ver al padre Juan

El padre Juan es de esas personas que nunca olvidas ni donde ni cuando conociste. Permanece siempre en tu memoria. Lleva la mayor parte de su vida de misionero en Etiopía.

Ha publicado varios libros que me he leído de cabo a rabo. Además de ser un misionero comboniáno, el padre Juan es un hombre fantástico, educado, discreto, eficaz, cariñoso y entrañable. Como siempre, nos ha echado una mano en todo lo que ha podido.

4 de diciembre

Nos dan el visado a Sudán

Nos hemos reunido con el cónsul de Sudán. Nos dan visado de periodistas. Implica replantearse las cosas. Sudán da respeto (ni un sola cerveza). Es una república islámica pero me muero por conocer este país. Tiene que ser fascinante. Por otra parte, el vuelo a Khartoum (Jartum) es caro de cojones.

Además, con el Covid, cualquier movimiento entre países significa PCR y por lo tanto más dinero. Etiopía es un país increíble que apenas conocemos. Hay que decidirse sin nos vamos a Sudán o nos quedamos en Etiopía.

El País publica hoy nuestro nuevo conflicto olvidado” y estamos muy satisfechos.

Adis engancha

La ciudad tiene tantos secretos que te va atrapando.

La historia de Etiopía es apasionante

Se mueve entre orgullo, sangre, leyenda y mito. Pese a la pobreza generalizada de sus habitantes y niveles pavorosos de analfabetismo, Etiopía es un país con una cultura autóctona, con una lengua propia y una escritura con caracteres distintos a la de otros idiomas del mundo, con libros sagrados y crónicas reales que se remontan a siglos atrás.

La Reina de Saba y el rey Salomón

El etíope no tiene nada que ver con el resto de africanos. Según la leyenda, los etíopes son descendientes de la mismísima Reina de Saba, (diez siglos antes de la llegada de Cristo al mundo) y el rey Salomón lo que les otorga un toque de distinción.

La soberana que dominaba extensos territorios en Etiopía, oyó hablar de un sabio monarca que reinaba en Israel, Salomón. La Reina de Saba, movida por la curiosidad viajó a Jerusalén para conocer a Salomón. Tanto impresionó a la reina el carácter y prudencia de Salomón, que se convirtió a la religión judía.

Salomón sedujo a la reina con un viejo truco y ésta quedo embarazada. Ya en Etiopía dio a luz a un varón, a quién llamó, Melenik que significa en lengua amaríca “hijo de un hombre sabio”.

Convertido en un joven principe, Melenik viajó a su vez, a Jerusalén para conocer a su padre, quién le ofreció ser su sucesor en el trono de Israel. Melenik rechazó la oferta y Salomón le dio su bendición.

Al partir, Melenik y sus acompañantes robaron del templo de Jerusalén la más sagrada reliquia del pueblo judío, “el Arca de la Alianza” donde se guardaban las Tablas de la Ley, entregadas por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. Llegado a su país, el príncipe fué proclamado rey por su madre con el nombre de Melenik I

Melenik I además, proclamó al etíope “pueblo elegido”, ya que por decisión de Dios, el Arca de la Alianza quedaba guardada para siempre en Etiopía.

Y aquí sigue, según los etíopes, escondida en un tempo de Axum que nadie puede ver salvo su guardián.

Esta crónica explica porqué el etíope es altivo, soberbio y orgulloso. Nuestro amigo Pedro que vive en Adis desde hace ocho años dice que tener un amigo etíope es tener un amigo de por vida.

Un hombre en una calle de Adis Abeba

Es sábado y hemos quedado para pasar la mañana y comer con Pedro. Es funcionario de la UE. Acogedor y generoso, nos quiere mostrar la parte más antigua de Adis, el barrio de Piazza. Hemos quedado con él en “el Hotel Taitu”.

El barrio de Piazza

Es el barrio más antiguo de la ciudad. Conserva su nombre desde los días de la ocupación italiana durante la Segunda Guerra Mundial. Piazza lo bautizaron las autoridades fascistas y como Piazza ha quedado para los etíopes.

Es el primer núcleo primitivo. Un distrito populoso lleno de casas de época y un aire decadente que lo envuelve todo. Es el barrio más bonito y sugerente de esta ciudad pero desgraciadamente en proceso de aniquilación china.

Visitamos con nuestro cicerone una preciosísima farmacia del siglo XIX con sus morteros, alambiques, pesos, básculas de época, caja registradora, cientos de botes de farmacia. Un cártel antiguo informa que se hacen fórmulas magistrales. Mi madre que tuvo farmacia toda su vida se hubiera vuelto loca con este tesoro.

Etiopía es el único país en África que nunca ha sido colonizado por los europeos (salvo un corto periodo de tiempo ocupado por Mussolini), símbolo de una nación que no se parece a ninguna otra del mundo ni en su organización social, ni en su religión, ni en su lengua, ni en su historia, ni en sus mitos.

En pleno barrio de Piazza , un impresionante edificio, sede del Gobierno de Mussolini. A su lado, Castelli’s Restaurant, un clásico de la época que lleva abierto desde los tiempos de los italianos.

Castelli’s Restaurant en Adis Abeba

Vamos a comer aquí con Pedro, unos buenos platos de pasta italiana acompañados de vino etíope.

Visitamos una tienda de antiguedades en pleno barrio de Piazza. Adornos tribales, objetos de guerra, escudos, lanzas de piel de hipopótamo, abalorios, peines y joyas. Pedro dice que a medida que la dueña coge confianza comienza a mostrar sus tesoros escondidos, medallas antiguas, condecoraciones del tiempo de Haile Selassie, antigüedades de todo tipo.

No hemos traído en este viaje más que una pequeña maleta donde no cabe ni un alfiler. No he podido resistirme ante una mini silla que utilizan las mujeres de las tribus del sur para apoyar la cabeza sin que se estropee su peinado de ceremonia, sentarse y hasta hacer brebajes y pócimas. Es pequeña y como sea se viene a casa.

El Hotel Taitu en el barrio de Piazza

“El hotel Taitu” fue construído en 1905 en el centro de la ciudad, en el barrio de Piazza. Es el primer hotel en Etiopía. Taitu Betul (1851-1918), emperatriz etíope y esposa del emperador Melenik II, inauguró este hotel para que los huéspedes extranjeros tuvieran un lugar para descansar y cenar que no fuera su palacio. Melenik fué su cuarto marido.

El Hotel Taitu en Adis Abeba

El 11 de enero de 2015 un gran incendio causó muchos daños en el hotel.

Taitu y Melenik II emperadores de Etiopía

El hotel es una verdadera joya africana. Da vertigo pensar que lo puedan destruir, construyendo una horterada china como ha ocurrido en otras ciudades africanas. Una fantástica escalera de madera noble sube a la segunda planta. Las habitaciones son baratas y muy básicas pero llenas de sabor. El baño del restaurante todavía se conserva tal cual se construyó. Varias pinturas de los emperadores nos recuerdan el origen de este tesoro. Es absolutamente maravilloso.

Nos despedimos de Pedro. Nos ha ayudado a decidirnos por Sudán.

Hay que hacerse una PCR, pagar los visados y comprar los billetes para Khartoum (Sudán)

6 de diciembre

El domingo en Adis Abeba es para descansar. No hay tráfico y eso es importante. Nos vamos a tomar el día tranquilo. El “Hotel Taitu” nos ha enamorado, así que nos vamos a tomar un té en alguno de sus evocadores salones.

Hemos quedado con Ana Picazo. Volamos con ella desde Madrid. Ana es la fundadora de la ONG, Cielo 33. Es todo un personaje, mujer valerosa, osada, inquieta y fascinada por Etiopía. Acostumbrada a bregar sola en un mundo de hombres etíopes no desfallece nunca.

Con un par de narices, se ha venido en plena pandemia para ver a sus niños del orfanato (como ella los llama) de Debre Libanos. Ana ha gestionado gran parte de las adopciones de niños etíopes en Madrid. Prohibidas las adopciones se ha reciclado con un proyecto de un hotel-albergue para que las familias adoptantes de niños etíopes en España puedan conocer su país.

Las condiciones de Debre Libanos no son las mejores en este momento, falta luz y agua pero a Ana le da igual. Se adapta a todo. Nos cuenta que tiene ya una buena lista de espera de familias españolas que quieren con sus hijos conocer Debre Libanos y desde aquí, todo el país.

Nos vamos al hotel a preparar nuestro viaje a Sudán. También a vivir la experiencia de ver un “nuevo conflicto olvidado” publicado en El País.

Ha merecido la pena nuestro paso por Adis Abeba. Esta es la vida que me gusta. Mi compromiso con África tiene que tener algún sentido. En la medida que yo pueda difundir junto a mi marido lo que está pasando en este continente maldito. Allí donde haya un conflicto olvidado para ser contado.

La PCR la hicimos el domingo. El día amanece soleado y con tensión. Tenemos un duro día por delante tras la calma del fin de semana.

En época de pandemia, cualquier movimiento entre países necesita un test de Covid aunque no son tan caros como en Madrid. Los resultados, negativos, ya están los visados. Nos vamos a Sudán.

Continuación de Etiopía, el conflicto de Trigray

https://sonsolesmeana.com/etiopia-el-conflicto-de-tigray/

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