Sonsoles Meana
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Mapa de África
Viajando por …
Una chica de Kano
Abuja Kano Lagos Maiduguri Nigeria

Kano la ciudad indescriptible

By on 3 octubre, 2020

Dos meses de licencia viviendo en África (3 etapa)

Una parada en Abuja y volamos a Kano

Continuación de Maiduguri, la ciudad asediada por Boko Haram, 2 parte)

Llegamos a Abuja

De nuevo en Abuja. El «Hotel Nikon» es un remanso de paz después del miedo que he pasado en Maiduguri a pesar de que han sido días fantásticos, e irrepetibles.

Tras los días vívidos en Maiduguri

Me siento una afortunada por haber podido conocer los campos de refugiados, hablar con la gente que huye de Boko Haram, escuchar sus historias, y conocer su complicada situación. Ser testigo de esta historia olvidada.

Dos niños en el campo de refugiados de Maiduguri

Un regalo poder visitar las escuelas donde voluntarios enseñan a los niños en los campos de refugiados. Los críos están permanentemente vigilados por un guardián armado con un gran machete por si a los infiltrados de Boko Haram se les ocurre atentar contra la seguridad de los pequeños.

Un vigilante con machete cuida a los niños de un campo de refugiados en Maiduguri
La escuela del campo de refugiados en Maiduguri

Boko Haram intenta aniquilar cualquier tipo de educación occidental

Conocer un centro de rehabilitación de víctimas de Boko Haram. Uno de los lugares donde llevaron a las primeras niñas de las 176 secuestradas de Chiboc que lograron escapar de sus captores.

Una chica de un campamento de refugiados en Maiduguri

El centro esta bajo custodia del gobierno nigeriano y tienen medidas muy estrictas.

Estoy impresionada por saber que existen sacerdotes que se juegan el pellejo en este conflicto olvidado, escuchar lo que tienen que decir, los conductores de minibus, pescadores, vendedores, profesores, médicos, hombres de negocios y lograr tener una visión bastante completa sobre la situación que se vive en esta parte del mundo tan terriblemente desconocida y abandonada.

Ordenación de tres nuevos curas en Maiduguri

He tenido suerte por conocer otras realidades, empaparme de otras culturas. Valorar lo bueno de la mía, echar a un lado lo que no me interesa y disfrutar tanto de la vida.

La primera lección africana, la gente, siempre tienen algo bueno que darte

Una mujer sonríe en Kano

En este viaje de dos meses viviendo en África, Maiduguri ha significado una buena lección de aprendizaje africano. Una ciudad sitiada, en guerra pero su gente sigue viviendo el día a día intentando ignorar su realidad, los niños van a sus colegios y la gente acude a sus trabajos realizando sus tareas y quehaceres.

La ciudad bulle de actividad aunque vive bajo una amenaza constante pero su gente siempre tiene algo para ti. Sus buenas maneras, ayudar, apoyar, proteger, compartir, aclarar y solucionar.

Nada que ver con la sociedad de la que yo vengo donde todo el mundo «va a lo suyo». La mayoría nos creemos el culo del mundo perdiendo el tiempo en conversaciones huecas que no aportan nada de nada.

Es un privilegio poder estar aquí y darme cuenta que esta es la vida que quiero. Conocer, comprender, discernir, absorber, empaparme y vivir otras realidades.

Me va a resultar muy difícil retomar mi vida en Madrid

Un niño de la calle en Maiduguri

Después de volver de Maiduguri, estos días en Abuja estan sirviendo para descomprimir y descansar. El «Hotel Nikon» donde nos hospedamos, nos proporciona seguridad y confort. Nuestra habitación tiene una magnífica terraza con una vista inmejorable de la capital administrativa de Nigeria.

El Hotel Nikon Luxury de Abuja

Mañana tenemos una cita con el embajador de España en Nigeria y con el responsable de Amnistia Internacional. Hoy toca leer y descansar en el hotel. Abuja, un domingo es una ciudad desierta y muy aburrida.

27 de enero

Entrevistamos al embajador de España en Nigeria en su despacho.

Es un hombre correcto, muy diplomático y cordial. Tenemos un cuestionario previo y no podemos salirnos de él. Según nos cuenta, le ha quitado el sueño nuestra seguridad en Maiduguri. Para nosotros, ha sido un buen embajador. Ha hecho lo que tenía que hacer, echarnos una mano para conseguir nuestro permiso de trabajo como periodistas en Maiduguri.

Un chico sonríe en Kano

Como nunca voy a aprender nada de nada, acabo de comprar dos billetes de avión en la compañía, «Max Air» para volar a otra ciudad del norte de Nigeria, la gran Kano.

Una niña en Abuja

La verdad es que hubiera necesitado algún día más para aflojar quitándome el estrés que ha supuesto Maiduguri antes de adentrarme en otros territorios del norte. Desconozco la situación de Kano en este momento.

El embajador no me ha aclarado nada de nada. Tiene el discurso institucional y no se sale de ahí. «Nosotros no aconsejamos viajar a Kano».

La situación en Nigeria ha cambiado. Imposible viajar por carretera

La última vez que visitamos Nigeria fue en el 2012. Fue un viaje muy duro porque penetramos en algunas ciudades del norte que ya empezaban a estar complicadas como Kaduna, Kano y Sokoto pero nos pudimos mover en transporte público (autobuses y taxis compartidos) con más o menos seguridad. Ahora no es posible. No se puede viajar por carretera. El riesgo de secuestro y la violencia son extremos.

Una mujer en su casa con su hijo en Kano

Nos hemos tenido que replantear el viaje, resulta imposible viajar como antes. Hasta los propios taxistas, advierten que es una barbaridad circular en coche por el país. Lo único que se puede hacer es desplazarse por el aire. Los vuelos internos no son caros y en una hora te plantas en cualquier punto de Nigeria.

La gran Kano, la ciudad indescriptible

Dos niños en la montaña sagrada de Kano

Volamos a Kano. De nuevo un nudo en el estomago.

Kano es una de las ciudades más antiguas de África y la más importante del norte musulmán nigeriano. La hemos visitado en más de una ocasión.

Los británicos invadieron Kano en 1903.

Es la segunda ciudad más poblada de Nigeria. En el siglo XIV estuvo amurallada viviendo en su área más de 50.000 personas. La ciudad tenía 13 puertas gigantes vigiladas por guardias, algunas de ellas están siendo restauradas por la cooperación alemana.

La división norte sur en Nigeria tiene un componente colonial

Hasta 1960, el país fue gobernado por los británicos que introdujeron la educación en el sur.

En el norte preservaron el sistema precolonial del emirato. Una estructura que facilitó a los británicos ejercer una forma de gobierno indirecta. Los británicos en el norte del país, interfirieron poco en el sistema político, en su ley (la sharía) o en su educación islámica tradicional. El norte evoluciono fuera de los parámetros occidentales.

Tras la independencia de los británicos, los tres principales partidos políticos que emergieron se convirtieron en un reflejo de la composición étnica del país:

musulmanes hausas en el norte, igbos en el sudeste y yorubas en el sudoeste

Hoy día persiste la misma división. La compleja Nigeria colonial albergaba desde estados musulmanes feudales centralizados, reinos igbos descentralizados o pastores nómadas. Este «totum revolutum» y sus consecuencias representan la complicada realidad actual de esta meganación.

Un hombre me mira en Kano

Hemos llegado a Kano

Danyaro nos espera en el aeropuerto. Mientras recorremos la distancia a pie por la pista hacia la terminal, nos cruzamos con la delegación del emir de Kano con todo su séquito. Es impresionante y sobrecogedor verlos vestidos con sus mejores galas. Van a coger un avión a Abuja.

Danyaro es el hombre de confianza de un empresario español que conocemos desde hace años. Danyaro es un nigeriano fantástico que ha estado más que pendiente de nosotros desde nuestra llegada al país. Así «se las gastan» los nigerianos. Viene como un rayo hacia nosotros con su fabulosa sonrisa de oreja a oreja. Nos quedamos en el «Hotel Prince» . Es una preciosidad. Nos instalan en una tranquila habitación en el corazón de su soberbio jardín.

El Hotel Prince de Kano

La pobreza en Kano es apabullante

Salir del hotel y penetrar en la ciudad de Kano es impresionante. Esta urbe siempre te deja con la boca abierta. Un paseo por los alrededores del hotel, todo te sorprende. La pobreza de Kano es abrumadora. Los mendigos y pordioseros avanzan como escuadrones de zombis. No puedes evitar sentirte culpable.

Una chica de Kano

Hay leprosos por todas partes que con un solo dedo piden limosna. Mujeres con niños esqueléticos y viejas llenas de harapos que se te acercan señalandose la boca con la mano pidiendo comida.

Kano es la ciudad más impresionante que he visto en mi vida

Una ciega con su lazarillo en Kano

Las calles se llenan de puestos de brasas y comida callejera visualmente alucinantes porque en esta urbe todo es desmedido. La gente es amable aunque son hausas. Los hausas (una de las etnias más importantes del país) no tienen nada que ver con la alegría de los yorubas del sur. Mantienen las distancias.

En nuestro paseo nos hemos topado con una tienda exclusivamente de yogures. No he podido evitar entrar. Hace años en Kaduna, otra ciudad del norte de Nigeria (ayer sufrió Kaduna un nuevo atentado con 20 muertos) compramos unos yogures que jamás he olvidado. Era un sabor de la infancia, perdido e imposible de volver a encontrar.

29 de enero

Danyaro, el amigo de nuestro amigo es un hausa encantador. Ha venido a nuestro hotel a desayunar con nosotros, organizándonos el día. Así son los nigerianos. Nos cuenta que vivió en Richtmon (London) cuatro años. Le apasiona este barrio londinense.

Volvió a Nigeria instalándose en Lagos y después en Abuja durante años. Se casó y tuvo cinco hijos, dos chicas y tres chicos, todos viven en London.

Danyaro se estableció en Kano hace un año y aunque nació en esta ciudad, opina que la vida aquí es mucho más dura que en Lagos o en Abuja por el aislamiento que han tenido desde tiempo inmemorial.

Otra chica de Kano mirando a mi cámara

Nos ha preparado una agenda que nos deja locos. Lo primero el «Museo de Kano». Se viene con nosotros. El museo tiene cosas muy interesantes.

Después nos ha llevado a ver el «Palacio del emir» de Kano. Ayer vivimos una imagen impactante como todo en Nigeria, la de cruzarnos con el emir y todo su séquito en la pista del aeropuerto.

Entrada al Palacio del Emir de Kano

Nos enseñan el palacio. Es lujoso, suntuoso y fabuloso al estilo nigeriano.

Un niño vende piñas en Kano

Ahora toca visitar la Radio de Kano

Aquí nos la tienen montada. Vamos como dos corderillos de la mano de Danyaro sin tener ni idea de nada. Nos recibe el director de la radio, un tipo listo y espabilado que coge mi mano y ya no la suelta mirándome fijamente a los ojos. Me llama reina y no deja de decir estupideces sobre la poligamia y Xaquín. Sonrío por cortesía con la más encantadora de mis sonrisas a todas sus bromas.

A continuación nos llevan al estudio y ahí empieza otra locura africana. Nos van a hacer una entrevista en la radio que se escuchará en toda Nigeria

Entrevista en Kano Radio

Somos los protagonistas del día, dos periodistas españoles que recorren su país. Nos presentan como Xaquín Lopez y a mi, en vez de llamarme Sonsoles, me llaman Consolas, en vez de Meana, me llaman Meano y en vez de Alonso, Alonsa. Se nos está poniendo cara de poker.

Estoy acojonada porque nos están haciendo un tercer grado en directo. Nos escuchan en todo Nigeria, Camerún y Chad. Cualquier cosa que digamos se puede descontextualizar y tener problemas. Esto es Nigeria.

Hemos acabado recorriendo toda la redacción, dando cientos de manos y recibiendo el reconocimiento de toda esta gente.

A los nigerianos les encanta que nos hayamos casado en su país aunque sea en el consulado de España en Lagos

Una periodista me pega varios achuchones y me regala un collar y unos pendientes en mitad de un pasillo. Esta gente es encantadora.

Son muy amables pero esta ha sido una africanada de las buenas. Nos vamos alucinados. Me he sentido un mono de feria.

Un grupo de almayies en Kano

La tarde la dejamos para seguir quedándonos embobados con la ciudad. Subimos a una montaña sagrada seguidos por una nube de niños. El barrio de donde parte la montaña es preciosisimo, pobre y pintoresco. Esta lleno de basura pero tiene tanta vida. Los niños y las niñas salen del colegio. Hay puestos callejeros preparando comida por todas partes, inundando las callejas de un fuerte olor a especias, esto es maravilloso.

Niños en la montaña sagrada en Kano

En África, quien come, come en la calle

No es normal que dos blancos se dejen caer por este barrio desde donde arranca su montaña que desde tiempos inmemorables es sagrada en Kano. La gente venia aquí a adorar a sus dioses.

La vista desde la montaña sagrada es sublime.

Impresionante vista de Kano

Kano es absolutamente incomparable a nada

Kano es la ciudad más fascinante que he visto en mi vida. El Cairo me dejó maravillada pero no le llega ni al zapato a esta antiquísima ciudad.

Reconozco que muy pocos viajeros se van a adentrar en ella. Es complicada. Ahora es imposible llegar por carretera. Hay mucha delincuencia y criminalidad asaltando caminos. Además, hay riesgos de ataques islamistas porque Kano es una de las ciudades del norte del país. La única posibilidad que queda es el avión y no se lo deseo a nadie.

El presidente de Nigeria, Muhammad Buhari ha reconocido a la prensa, el gravísimo problema de seguridad que sufre su país.

Kano es una ciudad imposible de describir

No existen palabras en el vocabulario para describir lo que ven tus ojos. Kano esta superpoblada. Visitar Kano es retroceder en la historia.

Un niño en el mercado de Kano

Es musulmana al cien por cien. Las mujeres con la cabeza cubierta. Los hombres con el atuendo hausa. Los hombres miran al tendido con sus collares de cuentas rezando, siempre están rezando. Hay cabras y vacas por las calles de la ciudad cruzándose con las napes amarillas (taxis) que circulan por la gran urbe.

Un hombre en Kano

La ciudad tiene muchísima contaminación. La gente, a veces, va por la calle con mascarillas para evitar las sustancias nocivas.

Cada vez que te detienes a mirar algo es asombroso. Si te paras en un semáforo, te rodea el mayor de los horrores:

viejas desdentadas y harapientas, mujeres con adolescentes tullidos en los brazos, niños muy pequeños señalándose la boca, el gesto del hambre más desolador

Ciegos conducidos por niños pequeños como lazarillos. Un ambiente triste y amargo.

El ciego apoya una mano en el hombro del pequeñín que se acerca al coche a pedir. Hombres sin ojos, hombres sin lengua y hasta alguno sin cara. Esto es Kano, absolutamente sobrecogedor.

Un ciego con su lazarillo en Kano

Cuando la tarde empieza a caer, el festival del horror comienza. La pobreza mas aplastante aparece por todos lados. El hambre inunda las calles volviéndose la ciudad todavía más peligrosa. Es hora de retirarse al hotel.

Kano es estremecedora e inquietante. En esta megaciudad puedes ver de todo. Hombres elegantemente vestidos entrenando sus caballos para el Festival de Durbar a la caída de la tarde. Hordas de niños pequeños, algunos de cinco años, los almayies, en ejércitos organizados de hasta 20 o 30 siguiendo a un líder de unos 12 años con sus palanganas de colores recorriendo la ciudad a la caza de lo que sea.

Los almayies están por muchos países de África (Senegal, Zimbabue, etc)

Loa almayies son aprendices a delincuentes, sin escolarizar, pasto de enfermedades, abusos y muerte. Es la imagen más estremecedora de Kano. Algunos trabajan para el «mala» o maestro religioso. Un estado no se puede llamar estado si tiene a ejércitos de niños a la caza de lo que se tercie.

Cuando desde el coche observo ejércitos de almayies recorriendo las calle de Kano, tengo la certeza de que pocos van a llegar a cumplir poco más de diez años.

Niños de la calle en Kano Nigeria

Nos hemos acercado a una village cerca de esta ciudad con nuestro conductor. Akin, nuestro chofer es servicial, exageradamente solicito pero no me gusta. No tiene iniciativa. Nos lleva al primer pueblo saliendo de Kano. Todo para él es un problema. En el poblado, Xaquín no puede entrar en los patios de las chozas porque es un hombre. Son hausas. Como soy mujer me puedo mover con libertad.

Una niña pequeña musulmana en un poblado cerca de Kano
Una mujer en una village cerca de Kano

Las casas son pequeñas, chozas en torno a un patio donde se cocina. De cada una de las chozas, salen mujeres y muchísimos bebes. El índice de natalidad debe ser aquí de los más altos del mundo, bebes con mocos, las niñas desde pequeñas se cubren la cabeza.

Una niña musulmana en un poblado cerca de Kano

Volamos desde Kano a Lagos de nuevo en un avión de la compañía «Max Air«. Me vuelvo a jurar que es el último avión que cojo en Nigeria.

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