Lubango, Cunene, Benguela y Cabo Ledo. Cuarta etapa de un viaje de 6000 km en pickup por Angola

Lubango, Cunene, Benguela y Cabo Ledo. Cuarta etapa de un viaje de 6000 km en pickup por Angola

Cuarta etapa de un viaje de 6000 km en pickup por Angola

Martes 20 de agosto (Namibe-Lubango)

Namibe

Esta tarde al llegar de vuelta al “Lodge Vila Doroteia” de Namibe donde la pasada noche las mareas vivas alcanzaron y sobrepasaron nuestro pequeño bungalow de madera (estábamos en la orilla) nos anuncian que imposible esta noche dormir allí porque el océano volverá a hacer de las suyas. Así que nos reubican en una pequeña cabaña de piedra más alejada del mar. No queda otra, hay luna llena y las mareas en este país son terribles. Cada minuto, el mar se pone más fiero y podríamos aparecer en Brasil.

PRIMERA NOCHE DE MAREAS VIVAS LODGE NAMIBE ANGOLA

Durante la noche, el océano no ha llegado a nuestra cabaña de piedra pero los desastres por las mareas vivas han sido terribles. El bar del lodge situado en la misma playa, literalmente ha desaparecido. Era tan voluminoso como un bungalow de madera. Ni rastro de él, “Is gone” decía Moana (la gerente) desesperada. Los lugareños no recuerdan algo así desde hace años y nos tiene que pasar a nosotros en las dos noches que hemos dormido en el “Lodge Vila Doroteia” de Namibe.

Nuestro plan para hoy sería, alcanzar Lubango y mañana viajar a la provincia de Cunene para conocer las tribus ancestrales de Angola.

Aunque el camino a Lubango es largo, la estrada (carretera asfaltada) es bastante decente.

La fascinación de viajar por Angola en tu coche

Recorrer Angola en coche siendo observador de la vida cotidiana de sus poblados es algo tan maravilloso que se convierte en una auténtica droga. Tanta belleza se hace aditiva y desencadena una necesidad incontenible de hacer kilómetros para conocer más y más.

La vida de un poblado de la Angola profunda

Cuando alcanzo un nuevo lugar, suelo decirme, este sitio es único, voy a quedarme dos o tres noches, poco tiempo después, cambio de plan, y a primera hora de la mañana siguiente, ya voy de camino en una nueva ruta, disfrutando de nuevos poblados, saboreando el poder ser testigo de la soberbia vida rural que ofrece Angola. Algún otro viajero me ha confesado que le siente lo mismo.

La Sierra de Leba y Lubango

La Sierra de la Leba ​ es una formación montañosa en la provincia de Huila. Situada cerca de la ciudad de Lubango, es famosa por su altura, belleza y por la carretera que la serpentea.

Atravesar la Sierra de Leba con sus curvas de vértigo y sus desfiladeros de muerte pone los pelos de punta al conductor más templado. Cruzarte con camiones que ocupan toda la estrada es lo habitual. Es imposible no quedarte cautivado por la incomparable belleza de este paraje, una de las carreteras más bellas de Angola y del mundo. Cada año, conductores amantes de las emociones fuertes se acercan hasta aquí para disfrutar de sus curvas.

Lubango es una ciudad que sorprende desde la lejanía. Las montañas que la rodean aparecen cubiertas por cientos de miles de casitas envolviendo la montaña.

La ciudad es la capital de la provincia angoleña de Huíla. La economía de Lubango se basa principalmente en la agricultura de cereales, frutas y verduras. Además cuenta con cierta industria manofacturera. Lubango fue una de las primeras ciudades colonizadas por los portugueses para aprovechar sus fértiles zonas agrícolas. Las tierras como siempre fueron arrebatadas a la población aborigen para entregársela a los colonos.

Lubango monumento a los primeros colonos que se asentaron en  Angola

Este año vamos a cambiar de hotel, (una recomendación de los españoles que conocimos el otro día en Namibe). Nos quedamos en el “Pululukua Lodge”. Pululukua en lengua local quiere decir, descanso. Se trata de una reserva de animales, un resort en la naturaleza con una decoración fantástica al más puro estilo sudafricano. No es demasiado caro con un desayuno fantástico.

LODGE PULULUKUA LUBANGO ANGOLA

Cebras e impalas campan a sus anchas. El lodge organiza safaris pero nosotros no tenemos tiempo para eso, así que nos hemos ido a Lubango, a comer en el restaurante “Sa de carneiro” cerca de la catedral que nos dejó muy buen sabor de boca el año pasado con sus inolvidables sopas portuguesas de frijoles.

Calle de Lubango Angola

Cenar con un buen vino portugués al caer la tarde en la maravillosa terraza del “Pululukua lodge” observando a las cebras pacer es una auténtica delicia.

El propósito para mañana sería alcanzar la provincia de Cunene, durmiendo en su capital, Ondjiva para localizar y conocer las tribus más ancestrales de Angola. Son las tribus que viven en el sur del país.

Niño en un poblado de Cunene

21 de agosto (Lubango-Ondjiva Cunene)

Tras un fantástico desayuno con increíbles zumos de mucua o de baobad muy picante dejamos Lubango para comenzar la ruta hacia Cunene, frontera con Namibia.

Angola es un país de una riqueza antropológica inimaginable

Angola tiene alrededor de 100 diferentes grupos étnicos cohabitando en el país. En el sur de Angola conviven diferentes tribus, cada una con sus tradiciones ancestrales y rasgos característicos.

Etnias que se han mantenido aisladas y sin demasiado contacto con el exterior preservando así sus propias tradiciones desde hace cientos de años.

UNA MUJER DE UN KIBU CERCA DE LUBANGO ANGOLA

Las tribus del sur de Angola son auténticas, atávicas, salvajes, genuinas y únicas.

Además de la curiosidad del viajero por adentrarse en la provincia del Cunene para conocer las tribus ancestrales de Angola. Cunene tiene otro tesoro:

Xangongo y sus bosques de baobads

Baobad camino de Cunene ANGOLA

El baobad es un árbol venerado como el «árbol de la vida«, que simboliza la longevidad, la sabiduría y la resistencia en muchas culturas africanas. Además, ocupa un lugar destacado en el folclore, los mitos y las creencias espirituales, y encarna una profunda conexión entre los humanos y la naturaleza.

Árboles centenarios en Angola

Aunque se ven muchos baobads por toda Angola, en la provincia de Cunene y en concreto en la ciudad de Xangongo están los más grandes y antiguos de toda África.

El paisaje de la provincia de Cunene es fantástico, sabana y desierto en una mezcla incomparable. Grandes rebaños de vacas africanas en fila se dirigen hacía los numerosos lagos naturales que salpican el desierto. En estas lagunas, además, las mujeres lavan la ropa y la gente se asea, una imagen soberbia.

Una familia en un lago cerca de Ondjiva Cunene Angola

Esta parte del viaje está resultando especialmente bella. Cruzar el río Cunene que separa las provincias de Namibe y Cunene es algo fantástico.

Xangongo es una preciosa ciudad con ambiente rodeada de bosques de baobads centenarios que te observan impertérritos junto a los poblados o kibus que salpican ambos lados de las estradas. El kibu con sus chozas y cercados es un pequeño poblado donde vive una familia o una pequeña comunidad.

Interior de un kibu Cunene Angola

La región de Cunene está situada en el norte de Namibia y en el sur de Angola. El río Cunene marca la frontera entre estos dos países donde se encuentran diferentes grupos tribales que han ido cruzando de un lado para otro. Se mueven en busca de agua y alimentos ya que es una zona desértica, muy árida y seca. Esa es la razón por la que se pueden encontrar los mismos grupos étnicos en ambos países (por ejemplo, los Himba).

La capital de la provincia de Cunene es Ondjiva

Nos quedamos en el “Hotel Águia Verde” que perteneció a un ex ministro de Defensa angolano. El ministro al morir le dejó el hotel en herencia a su sobrino. El alojamiento no está mal, a pesar de la decoración un tanto hortera.

Nuestra intención en Ondjiva es buscar, localizar y visitar las tribus que viven por los alrededores. Nos ha salido un voluntario, Vinicius, un trabajador del hotel servicial y solicito que se ofrece a acompañarnos.

La beligerante y larga guerra de Angola (1975-2002) tuvo su impacto en esta zona del sur. Sin embargo, Cunene por desértica y remota, consiguió que sus tribus se mantuvieran aisladas y sin demasiado contacto con el exterior preservando así sus propias tradiciones.

UNA MUJER EN UN KIBU EN CUNENE ANGOLA

Las tribus ancestrales que viven aquí son clanes y pueblos nómadas que se mueven entre Namibia y Angola. La ciudad de Ondjiva se encuentra a veinte minutos de Santa Clara, último pueblo de Angola en la frontera con Namibia. Curiosamente, el primer pueblo de Namibia también se llama Santa Clara. Vinicius dice que muchas de estas tribus han emigrado al norte del río Cunene buscando alimento.

Con Vinicius a la cabeza y un sol que desploma, comenzamos a buscar los kibus por los alrededores de Ondjiva. El ritual siempre es el mismo, Vinicius entra en el kibu o pequeño grupo familiar de cabañas, esperando que a el jefe nos invite a pasar dentro. Una vez que nos dan el ok, se nos conduce a la parte central del kibu, un patio en torno al cual se distribuyen las chozas. Una pequeña palloza de techo muy bajo en el centro hace de lugar de reunión de sus habitantes, bien para charlar o bien para realizar las diferentes tareas domésticas, separar los frutos y las cáscaras que utilizarán en la elaboración de aceite o alguna bebida alcohólica.

UNA MUJER EN UN POBLADO DE ONJIVA CUNENE ANGOLA

La gente es muy amable. No hablan portugués y suelen recibirnos con una especie de saludo gutural. Les repito imitando su saludo, lo que les hace mucha gracia (vamos que se parten de risa), lo que significa que somos bienvenidos. Nos muestran las chozas, la cocina y además, nos dejan hacer fotos.

Tras visitar el primer kibu con Vinicius, visitamos el segundo donde una chica nos muestra con toda amabilidad, su traje de fiesta o ceremonia, el que se puso para su boda, además, ha querido que la grabemos en un video. Que gente más acogedora.

Intentamos comprender su forma de vivir, sus ceremonias, las relaciones entre kibus. Es una gente maravillosa. En Angola no hay turismo y eso lo explica todo. Caminando en busca del tercer kibu, un grupo de chicos nos sale al encuentro con arcos y flechas. Van de caza para la cena. Aquí se vive de la caza y de la agricultura.

Niños en un poblado de Cunene cazando para la cena Angola

Que gran experiencia adentrarte y conocer como vive la Angola más ancestral, rural y milenaria que no ha cambiado en siglos. No piden dinero y siempre nos despiden con una sonrisa.

De alguna manera, me da cierta envidia su forma de vivir tan tranquila, aislada de la civilización, sin estrés, ambición, méritos, tan solo nacer, disfrutar del sol, de la lluvia, de la luna, de la naturaleza, vivir y morir.

Vinicius cuenta que las fiestas que hacen los kibus son increíbles. Se llegan a juntar hasta 50 o 60 personas sacrificando un animal, compartiendo plato y danzando con sus trajes tribales y abalorios hasta el amanecer. Debe ser un espectáculo magnífico.

La visita a Cunene ha merecido la pena. A esta provincia llegan pocos viajeros, y aunque la guerra no acabo con las tribus, si que azotó esta parte de Angola. Todavía es habitual encontrarte tanques a ambos lados de las estradas abandonados a su suerte. Vinicius recuerda que hasta hace muy pocos años era imposible circular no solo por los caminos sino también por las estradas asfaltadas por riesgo de bombas.

Un tanque de la guerra en Ondjiva Cunene Angola

22 de agosto (Ondjiva-Lubango)

Me he quedado con ganas de visitar más kibus para conocer mejor las tribus ancestrales pero debemos continuar nuestro viaje recorriendo Angola. Intentaremos verlas de nuevo en Lubango.

Vinicius dice que el centro neurálgico para visitar las tribus del sur de Angola es Oncocua. Parece que en su mercado o en sus calles se puede encontrar gran variedad de grupos étnicos pero nos supondría un gran esfuerzo alcanzar esta ciudad donde tiempo y 4×4 son imprescindibles, No queda otra que dejarlo para otra ocasión.

UN HOMBRE DE TRIBU  ANGOLA

Como plan B, nos han dicho que muchas tribus se han desplazado a la zona de Cahama. Intentaremos preguntar de camino a Lubango. Cahama es un municipio de la provincia de Cunene con cerca de 80 mil habitantes, ubicado cerca del curso del río Cunene. En Cahama, nos confirman, que si, que hay kibus pero que encontrarlos es muy complicado, habría que hacer muchos kilómetros de picadas sin asfaltar, y por supuesto, dormir en el camino.

No queda otra que echar suerte en Lubango.

De nuevo en Lubango. Esta vez nos quedamos a dormir en un Residencial o pequeño hotelito que hemos localizado en una calle. Esta bastante bien y además, es barato, 18 euros, buena habitación, agua caliente y wifi en el centro de Lubango.

23 de agosto (Lubango-Benguela)

Ayer en el Residencial nos buscaron un guía llamdo Fredy para acompañarnos a buscar algún kibu himba por los alrededores de Lubango.

Una chica Himba en Lubango Angola

Fredy se presenta puntual en el hotel. Textualmente nos dice que “ha tanteado” y que lo primero que habría que hacer es acercarnos a Humpala porque hay kibus de himbas. El tal Fredy es un cantamañanas de mucho cuidado que no tiene ni puñetera idea y después de varios kilómetros por picadas infernales, dando tumbos, hemos dado con algunas kibus o poblados himbas.

Dos mujeres de un kibu de Lubango Angola

Damos por concluida la búsqueda de tribus.

Una chica de un kibua en Ondjiva Cunene Angola

La ruta prevista para hoy es alcanzar de nuevo la costa pero se nos ha hecho tarde para meternos a estas horas en un viaje de 400 km. Además, las malas lenguas dicen que no es buena carretera. Cuando un angolano te dice que la carretera está así, así, te puedes morir. Te encontrarás verdaderos socavones que enterrarán el coche hasta la mitad y camiones que se te echarán literalmente encima.

Nos pondremos en marcha hacia la costa hasta que las fuerzas nos fallen, entonces, buscaremos un sitio donde dormir, si es posible a la orilla del mar. Las rutas son largas y este país es inmenso.

Todavía no hemos logrado salir de Lubango camino de Benguela cuando nos vemos envueltos en una buena encerrona, un atasco de coches que no avanza ni para adelante ni para atrás. Resulta que un minibús está ardiendo empotrado en un camión que también se deshace en llamas. A mi me va a dar algo. Cientos de personas deambulan como pollo sin cabeza de un lado a otro. Ni rastro de los bomberos aunque si que hay algún policía que claramente esta impidiendo el saqueo del camión.

Dos camiones ardiendo en la estrada cerca de Lubango Angola

Es habitual en el África negra que algunas personas aprovechen un accidente de tráfico por si pueden sacar tajada.

Parece que los coches comienzan a moverse aprovechando un pequeño montículo junto a los vehículos siniestrados pasto de las llamas. Camión y furgoneta pueden estallar en cualquier momento.

La policía no evita que se pase (coches y personas) por delante del fuego. Libramos por los pelos como siempre. Todavía nos queda un buen trecho hasta la costa. Como era de esperar, nos encontramos con una carretera infame llena de socavones que mejora solo al llegar a la provincia de Benguela.

Demasiado cansados para seguir ruta, no nos queda otra que dormir de nuevo en el “Hotel Praia Morena” de Benguela donde ya estuvimos el año pasado.

El “Hotel Praia Morena” se encuentra en una céntrica calle de Benguela. Agotados por el viaje y casi arrastrándonos hemos bajado al restaurante a cenar. Se celebra un bodorrio africano al que no le falta ningún ingrediente, damas de honor, sesión de fotos de novios e invitados, sesión de fotos de la novia y suegra agarradas de las manos mirándose a los ojos, traje de novia tipo Sissi emperatriz, damas de honor posando con el novio, no falta detalle.

Boda en el Hotel Praía de Benguela Angola

24 de agosto Benguela

Como ayer tuvimos sobredosis de carretera, once horas para hacer 300 y pico kilómetros, hemos echado el día en Benguela. Ha resultado imposible localizar el “Lodge Chinvavela” (un resort con animales en una pequeña reserva que está intentando repoblar este país con bichos procedentes de Namibia). Angola todavía sufre los estragos de su guerra. Nos ha ocurrido más de una vez este país, no localizar un hotel o por falta de indicaciones, guías no actualizadas o por perder la señal del GPS. Así que no queda otra que volver a dormir en el “Hotel Praía Morena”.

A mi siempre me ha gustado buscar libros viejos o usados. Recuerdo del verano pasado que en Benguela había alguna librería. Esta vez, nos llevamos unos curiosos ejemplares sobre la historia de este país.

Benguela es una bonita ciudad de casas coloniales portuguesas, preciosas mansiones, cada de ellas diferente, rehabilitadas, viejas o abandonadas pero todas maravillosas. Además, es una ciudad llena de vida y ambiente. Tiendas, restaurantes y vendedores con canastos de todo lo que se tercie llenan de color la ciudad.

Pasear por la Praia Morena (la playa de Benguela) hasta arriba de gente haciendo deporte, paseando, tomando helados, vendedoras ofreciendo su género a los clientes es otra delicia. Es curioso pero en Angola, la gente se baña en el mar, a diferencia de otras ciudades africanas.

Chicas en Playa Morena Benguela Angola

El antiguo y bonito restaurante que hemos elegido para nuestra noche en Benguela te hace retroceder a la época colonial tanto por su decoración como por su cocina, típicamente portuguesa.

Domingo 25 de agosto. Nos vamos de nuevo a la costa sin ningún plan definido

Esta mañana, el desayuno en el “Hotel Praía Morena” ha acabado a grito pelado. Un equipo de futbol juvenil que llevaba entrenando dos semanas hospedado en el hotel ha terminado con todas las existencias del desayuno. Los trabajadores incapaces de reaccionar, reponiendo lo que faltaba, han elegido, quedarse a verlas venir.

El africano tiene otros tiempos, si no hay desayuno, no pasa nada, espera estoicamente hasta que se normalice la situación. Es algo que nunca he comprendido y que he visto repetidas veces en África. El conformismo, aceptar las situaciones con resignación. Si un autobús se rompe con todos los viajeros dentro (algo muy frecuente), la gente se baja tranquilamente, esperando a que se arregle todo.

Como tenemos prisa por ponernos de nuevo en ruta, hemos lanzado un par de gritos y en diez minutos se ha reforzado el personal que atiende el desayuno, traído platos, tazas limpias, repuesto pan, bollería, fiambres y termo del café lleno hasta arriba.

África muchas veces, tiene códigos que se te escapan. A veces, pienso si ese aceptar las cosas, vendrá de tantos siglos de sometimiento y sumisión.

Por fin, nos ponemos en marcha hacía la playa

Vendedoras de fruta en las estradas Angola

De nuevo, el coche no arranca. La gente del hotel se moviliza en dos minutos, no puede ser la batería, la hemos cambiado. ¿El motor de arranque?. Todo el mundo se pone a empujar. Arranca y abandonamos Benguela con pena, esta ciudad enamora. La gente es tan alegre, bona tarde, bon día y siempre una sonrisa de oreja a oreja.

El angolano es un tipo fácil de trato, alegre, encantador, cautivador, hospitalario y muy acogedor. En tres viajes a Angola, no hemos tenido ni el más mínimo problema.

Benguela Angola

Una parada para descansar en Porto Amboin y seguir el camino hacia Cabo Ledo.

“Carpe Diem” es el nombre de un lodge situado en el maravilloso enclave de Cabo Ledo. El verano pasado, dormimos también en este lugar. Hay otro resort en la Barra de Donga pero alguien nos ha dicho que se ha expropiado para el presidente de Angola, así que no queda otra que llegar a Carpe Diem si o si.

En Angola hay buenos resorts pero contados con los dedos de la mano, lugares donde muchas veces, es complicado llegar.

“Carpe Diem” es un lugar precioso, cuidado hasta el último detalle. Los bungalow son pequeños pero con todo lo necesario para hacer de tu estancia una delicia. Buen restaurante, buena terraza, y buena música. Lo mejor la playa de Cabo Ledo, absolutamente maravillosa, a un lado un pueblo de pescadores, dedicados a la pesca tradicional y el océano por todas partes.

Como el año pasado, varios pavos reales deleitan al visitante con sus correrías entre los bungalows.

Pavos reales en Carpe Diem Cabo Ledo Angola

Cabo Ledo es un lugar para disfrutar. El dueño es un portugués que anda entre las mesas del restaurante aclarando las dudas de los viajeros. Ha venido a preguntarme ¿Qué hace una mujer tan discreta en Cabo Ledo?. No me ha quedado otra que contestar que soy española y que por tercera vez recorro Angola con mi marido porque este país me gusta mucho, muchísimo.

Actividad pesquera en Cabo Ledo Angola

Lunes 26 de agosto (Cabo Ledo-Parque Nacional de Kissama)

Dejamos Cabo Ledo y la vida cotidiana de los pescadores.

La próxima etapa será visitar el “Parque Nacional de Kissama” que se encuentra muy cerca de Cabo Ledo. El año pasado estaban rehabilitando los bungalows. Kissama no tiene muchos animales debido a la cruenta guerra angolana pero siempre es una gozada pernoctar en la naturaleza escuchando la noche africana.

Parque Nacional de Kissama Angola

Al llegar a la puerta de entrada del parque nacional y preguntar al guarda si podemos dormir en la zona del interior habilitada para ello, nos dice que SI, que podemos dormir en uno de los bungalows. Llama por teléfono delante de nuestras narices para confirmar y reservar un bungalow para nosotros. Hasta aquí, todo normal. El problema es que desde la puerta de entrada hasta donde están los bungalows hay 40 km de pista de tierra pero como el tipo nos ha asegurado que podemos dormir allí, merece la pena.

Durante los largos 40 kilómetros de camino no hemos visto ni el más mínimo excremento de animal, lo que nos indica que hay pocos animales.

Baobads en Angola

Al llegar a los bungalows vemos a un grupo de trabajadores chinos con sus monos de trabajo. En la recepción comienza la siguiente conversación:

-“Boa tarde”, hemos reservado un bungalow
-Imposible, esta todo lleno, nos contesta el tipo de la recepción.
¿what? pero si nos acaba de decir el guarda de la puerta de entrada al parque que había uno reservado para nosotros
-no, no, todo lleno.

Otra africanada de las gordas, el guarda de la entrada es imbécil o se lo hace?

Bungalows en el Parque Nacional de Kissama Angola

Hemos hecho 40 km de ida y nos quedan otros 40 de vuelta para nada, eso sí nos dan la opción de hacer campismo pero no tenemos tienda de campaña. El parque ha quedado estupendo con la rehabilitación que han hecho este año en los bungalows pero están todos ocupados por trabajadores de Sonangol buscando petróleo y el guarda de la puerta de entrada ni se ha enterado, África, esto es África.

Para amortiguar nuestra decepción y enfado, navegamos en un barquito del parque por el río Kwanza. El río es espectacular con sus poblados pero animales no hemos visto ni el primero.

Río Kuanza Cuanza Angola

Martes 27 de agosto (Cabo Ledo – Playa de Sangano)

Nos vamos de nuevo a la Playa de Sangano que queda cerca de aquí. El “Resort boutique Sangano” nos encantó al principio de este viaje, un lugar en el océano sin pretensiones pero fantástico con muy buen pescado, fantástica atención y una playa de arena con unos enormes acantilados que quitan el aliento, al otro lado del lodge, un bonito pueblo de pescadores.

Playa de Sangano Angola

Lo regenta un amabilísimo portugués y su mujer aunque el verdadero dueño resulta que es una compañía angolana de diamantes. Cuentan que en la pasada luna llena (que nos pilló en Namibe) el océano causó estragos en los bungalows y en el bar del lodge. Están aterrados porque lo peor serán las próximas mareas vivas que se esperan mucho más fuertes.

Hemos cenado de maravilla, unas gambas deliciosas y una garoupa. En España cenan cuatro personas con la fuente que nos han puesto. Una delicia de pescado.

Atardecer en la Playa de Sangano Angola

Nos llevamos una recomendación de esta gente para nuestro último día recorriendo Angola ya que mañana se acaba nuestro viaje, El “Resort Flamingo Bay”, en Isla de Mussulo. Un barco vendrá a buscarnos desde la isla.

28 de agosto Nos vamos a la isla de Mussulo

En diez minutos en un barquito del hotel, te plantas en el resort dejando el coche vigilado en un parking.

“Flamingo Bay” es un resort al uso. Todo perfectamente cuidado y atendido con océano por todas partes. Tiene bungalows de todo tipo y precio y es un buen lugar para descansar tras recorrer 6000 km en pickup durante tres semanas.

Junto al resort hay un pueblo de pescadores que nos ha brindado una deliciosa tarde observando las tareas más artesanales de los hombres y mujeres del mar. Pasear observando como llegan las barcazas con la pesca, el trajín de las mujeres organizando el pescado es una delicia. El pueblo entero se moviliza en la playa con el trasiego de las gabarras y canoas cuando salen y vuelven del mar.

Pueblo de pescadores junto al resort Flamingo Bay Mussulo Angola

La tribu siempre es la tribu. El concepto africano de tribu, de familia, del grupo es inenarrable y único. Un africano solo no tiene fuerza pero la tribu es indestructible.

Pesca tradicional en Flamingo Luanda

Es una de las cosas que me enamoran de este continente. Lo puedes ver siempre, todos los días. Todo el poblado amarra las cuerdas para atraer y encallar las barcazas. Donde se necesita ayuda, aparece gente y gente para apoyar, socorrer, reforzar y proteger de debajo de las piedras. Aunque cada día hemos tenido problemas con la batería del coche, siempre, en dos minutos, africanos salidos por todas partes, empujan, apoyan, colaboran con sus manos y no es porque seamos blancos es su forma de comportarse. Todos a una, me fascina, tan diferente a nuestra sociedad.

29 de agosto Luanda

Dejamos el resort de la isla de Mussulo tras haber recuperado fuerzas y nos vamos a Luanda. Este viaje se acaba y nos quedan tan sólo dos días antes de coger nuestro avión de Air Maroc. Como era de esperar, el coche no arranca por enésima vez y como también era de esperar, en cinco minutos, todos los trabajadores del parking empiezan a empujar, cambiando baterías, improvisando pinzas y opinando. Entre todos, arreglado, así que tiramos para Luanda.


El museo de antropología no me ha decepcionado. Es pequeño pero muy interesante. Nos lo explica un apasionado guía que da todo de si, explicando, ritos, costumbres, ancestros de los poblados, fiestas, etc. Ha sido una buena visita muy gratificante.

Dos chicos en Luanda Angola

Fin de un viaje apasionante recorriendo este desconocido coloso lleno de los buenos africanos. Hasta muy pronto querida Angola.

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